Las dos rayitas
Supe que estaba embarazada en septiembre. Se lo dije a José Luis, mi esposo, y nos quedamos los dos viendo la prueba como si fuera a cambiar de opinión. La emoción nos duró lo que tardamos en abrir la computadora: en los primeros veinte minutos ya teníamos catorce pestañas abiertas, tres foros contradiciéndose y una app que me pedía suscripción para decirme de qué tamaño era mi bebé. Ese fue el primer día de una sensación que me acompañaría meses: demasiada información, cero acompañamiento.


